Desde que la ciencia médica descubrió el colesterol se ha entregado al estudio de esta sustancia que nuestro organismo produce de manera natural, especialmente en el hígado, con la función específica de formar parte de la estructura de células y una gran cantidad de hormonas. Así es como han podido determinarse parámetros de seguridad en torno a los índices de colesterol que pueden medirse a través de un simple análisis de sangre.
Uno de los mayores problemas que presenta un alto nivel de colesterol en la sangre, es la ausencia de síntomas. Las placas grasas van acumulándose paulatina y silenciosamente en las arterias produciendo ateroesclerosis y el consiguiente riesgo para la vida, pues un taponamiento sorpresivo puede producir un infarto masivo, un accidente cerebrovascular, e incluso la muerte.